jueves, 17 de abril de 2014

¿Qué quién soy?

No sé exactamente quién soy, pero estoy completamente segura de quien sería si no fuera yo:

Si fuera heroína seria: Emma Frost, vaya deseo el mío de leer mentes, manipular recuerdos, controlar a la gente, etc. 
Si fuera ser mitológico sería: Ícaro, pero no me quemaría las alas. 
Si fuera fruta sería: La manzana del edén, no por lo prohibido, sino por lo difícil de conseguir. 
Si fuera animal sería: Águila, vuelan tan alto que raras veces las puedes ver. 
Si fuera un paisaje sería: El monte fuji, muchos quisieran estar alguna vez ahí. 
Si fuera un color sería: El negro, va con todo. 
Si fuera una estación sería: Primero invierno, después verano. He aprendido a ser fría y si lo merecen soy cálida después. 
Si fuera una ciudad sería: Nueva York, no se puede describir en una palabra. 
Si fuera un apóstol sería: Cualquiera menos Judas, no puedo traicionar a quien me ama. 
Si fuera un libro sería: Ese que lees por primera vez y recuerdas toda tu vida. 
Si fuera una canción sería: I'll be There For You de Bon Jovi, que sensación al escucharla. 
Si fuera un país sería: Inglaterra, algo tiene que parece mágico. 
Si fuera un carro sería: Un Lamborghini veneno, no por bonito. Le han dado un valor, que pocos pueden tenerlo. 
Si fuera un viaje sería: Un viaje sin regreso.
Pero...
Si fuera otra persona: Seguro desearía ser quien ahora soy.





Porque lo que hay que decir hay que decirlo...



Bienvenido:

Gracias a mi mala costumbre de vivir pensando en el pasado, me atormentaba desde hace días la idea de volver a escribir y rondaban en mi mente tantas frases, tantos versos que ahora mismo no sé como aquí poner. Al contrario, llegan vagos recuerdos de notas que hace tiempo perdí. Tal vez sea mejor que no las lea de nuevo, pudiera reprocharme lo mal que lo hago, lo inmadura que fui... y que sigo siendo.
No sé que tanto hemos cambiado, no sé que tanto logré... pero hay tanto por decir que si escribiera con tinta y en papel me quedaría como Ricky Martin.... A medio vivir.

Me consuela saber que ni  Munro ni Murakami lo van a leer y me motiva tener un espacio para plasmar el sentir que con palabras me pesa decir. No me comprometo a nada, ya de dar me cansé. Tampoco espero que lo lean, de esperar me desilusioné. Solo de una cosa puedo estar segura.... Lo que hay que decir, hay que decirlo.